miércoles, 21 de enero de 2009

Continente Sur- Historia


Históricamente ocupado por elfos, cuando el Advenimiento de la Humanidad se produjo, aparecieron en el Sur y en el Este dos tipos de humanos distintos, los Bronces y los Belarios, cuyas suertes fueron muy diversas. Los Bronces ocuparon la mayor parte de los territorios, pero no se quedaron en las Pochmapu, y ocuparon más que nada las llanuras y las cordilleras menores, expulsando hasta cierto punto a los Elfos, que ya estaban bastante debilitados por sus guerras contra los orcos. Cuando se produjo la Guerra de la Humanidad, los territorios del continente Sur se vieron envueltos en dos guerras simultáneas: los Belarios, que intentaron ocupar violentamente los territorios del Bosque Grande Norte y el Pequeño Ugrkún, expulsando tanto a elfos Ambari como a orcos y colonias gnomas, ocupando ya casi todas las Tierras Endiabladas y el Graneis. Los ya establecidos Bronces, que no habían tenido problemas hasta entonces se vieron atacados de repente por los Elfos Fedlii y los Glathies, que los expulsaban de las tierras boscosas. A su vez, al final de los trescientos años que duró la guerra, llegó el llamado Exilio de los Norteños, bárbaros de esa sangre que bajaron con gran sufrimiento hasta el Continente Sur y se instalaron en las Pochmapu, tratando de no ocupar territorios ya ocupados. Los Bárbaros a se vez descubrieron bajo la tierra numerosas ciudades enanas, y los sacaron de su aislamiento. A su vez, trajeron noticias de su alianza con los Elfos del Norte, provocando el cese de las hostilidades entre hombres y elfos, siendo responsables en parte por el fin de la guerra.
Con el tiempo, la población Norteña aumentó, y la élfica disminuyó, por lo que los norteños se vieron obligados a bajar de las montañas en lo que se llamó la Primera Oleada, que fue además cuando se formaron los imperios montañeses de Melertan y Theretheth; los elfos Fedlii de los bosques hicieron bajar a los primeros humanos de las montañas, de sangre meridional, principalmente lan, romans, eloro, y los praicos, para luchar contra la amenaza representada por los oscuros Belarios. Todos estos luego se negaron a retirarse, y produjeron una guerra que acabó con los antiguos reinos de Buin e Isilos, y dio inicio al llamado Secreto de los Elfos.
En esa misma oleada, bajaron por primera vez los bondadosos velemarios al antiguo Valle Consagrado de Tylos, nación acabada por la guerra contra los Belarios, y lo nombraron Valle de Velemar, y se mezclaron con las guerreras Elfas Niñas, un pueblo salvaje de elfas de la antigua nación de Tylos, huérfanas por ser las únicas escondidas durante el final del reino, solucionando un problema de fertilidad congénito entre las mujeres velemarias, que mataba a las madres en el parto, y con ellas a los bebés. Al mezclarse, los velemarios alargaron su vida y embellecieron sus facciones, así como corrigieron el defecto genético.
En la primera oleada bajaron varios pueblos más que se fueron estableciendo a lo largo de las costas del Mar Interior.
Cerca de mil quinientos años después, por presión del Imperio Theretheano, se produjo la llamada Segunda Oleada, que hizo bajar a los pueblos Binales, que ocuparon con sangre las Llanuras Interminables expulsando y compitiendo por el territorio con los Araucanos, e hizo bajar a los pueblos Sédigos Béricos y Ofes, que se establecieron todo a lo largo de la Costa Oeste, el Var de Ruaz, la Núka y la Costa Interior, donde se establecían a su vez los Magiares, expulsando a los Eloros que ocupaban esas tierras bien hacia la costa. A su vez, las presiones desde las montañas destruyeron las pretensiones del ya formado Imperio Lan de ocupar las montañas, desmembrándolo.
Cuando las presiones de la emperatriz Naith la Malvada, en el año 2357, para ocupar todos los territorios al sur del río Nereth, frontera natural del Imperio, se hizo insostenible para las naciones de allí, se produjo la Tercera Oleada, que duró unos cien años, e hizo bajar a los surbarnez hacia el Valle Árido primero, y una vez que allí se proveyeron de armas suficientes, bajaron en tropel hacia el Var de Ruaz, donde estaba la última resistencia elora por encima de los Montes Belgarios, expulsándolos. A su vez, los pueblos occidentales guerros, los primeros de los cuales fueron los Urmanos, y unos cincuenta años después los Líbaros, Tentes y Noctumbrios, que se quedaron al pie de las Pochmapu hasta bastante después cuando lograron formar la llamada Barrera Guerra, y empezaron a desplazarse lentamente hacia el suroeste, desplazando a los Binales y formando reinos que se acababan de la noche a la mañana. En esta oleada, los ahora ruaceses ayudaron a los óficos a destruir a los pueblos magiares Coméndicos y Biliares, y sus sobrevivientes se refugiaron en los pueblos caltos que los alojaran, y el resto fue matado o reducido a la esclavitud.
Han pasado ya cerca de setecientos años desde que los Theretheanos ocuparon las Pochmapu, y el panorama desde el norte es muy tranquilo, pero las continuas guerras en las Llanuras Interminables no terminan. Asimismo, las guerras comerciales y religiosas en las costas del Mar Interior recién comienzan. Belaria nuevamente está en pie de guerra contra Velemar y los pueblos del Bosque Grande. La Liga de Comercio y la Alianza de Defensa, llenas de pueblos pequeños e indefensos, están propugnando para formar un comité llamado Liga de las Naciones, que ponga fin con las guerras o al menos modere entre ellas, para proteger a todas las naciones del Mar Interior y destruir a la amenaza Bronce, que quiere recuperar sus tierras. Han reaparecido los Elfos, que han creado más confusión, y reclaman que respeten sus territorios. El mundo se prepara para un nuevo gran cambio.

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